music is life♥

viernes, 5 de julio de 2013

2

¿Por qué sos tan así? Tan mio y no mio. Tan único, inalcanzable, a dos centímetros de mí. Casi imposible, pero casi. Se te ve tan tranquilo y descontrolado a la vez,  loco, pero indiferente. Quiero que quieras compartirme tu locura, esa que escondes debajo de la almohada todas las noches, esperando al nuevo día ansiosa de salir. Ansiosa como yo de verte otra vez. Y quererte. Y no importa si no me querés, mientras me dejes quererte creo, o no, no sé. Quereme. Si querés. Y sos tan tonto, tan puedo escaparme fácilmente, y yo tan no voy a dejarte ir. Aunque no te tengo. Ni me tenés. Que loco ché. Quiero que quieras saber que me gusta escuchar las canciones hasta la mitad, ver como se derrite la crema en el café y leer hasta altas horas de la noche. Que quieras saber que me gusta usar camisas leñadoras, y sentir frío en los días de invierno porque por alguna extraña razón me hace sentir viva, igual que caminar descalza y cantar a todo pulmón cuando estoy sin companía.  Quiero que me dejes sacar mil fotos de la perfección de tu espalda, esa que nunca ví. Que me tomes de la mano de vez en cuando, no necesito chocolates ni rosas, pero aprendé a percibir cuando necesito un abrazo para no tener que pedírtelo, o a calmarme cuando estoy ansiosa dándome un beso en la frente. Me contento con que por lo menos me llames al celular, no necesito que digas nada si no quieres, con el sonido de tu respiración pendiente me basta y me sobra. O si nó, olvidate de todo, y tirame una sonrisa, vayámonos hasta Hawaii a tirarnos en la arena mil horas infinitas...olvidándonos de todo y de nada y de nosotros y de lo que no somos, pero no de lo que podríamos llegar a ser. Los dos sabemos que esto no tiene arreglo ni desarreglo, pero también que existimos y que el tiempo todo lo puede.


Que el tiempo nos pueda

de mi yo màs confiado

lunes, 1 de julio de 2013

1

Ni siquiera tuvo que hablar para movilizarme. Así de rápido llegó, así de rápido se fue lo dejé partir. Me acordé de su cara y me olvidé de la suya. Beso sin nombre, sin importancia. Impulso desesperado. Pintura corrida después de una noche sin sueño pensando en sus ojos. Esos que no eran míos. Ni nunca lo serían. Te odio. Un olor a cigarro y alcohol me manchaba la piel. Volver a vivir de noche para soñar de madrugada. Madrugaditas fuertes son como para contarte del revuelco de mi alma. Mi alma lo extrañó. Que se curta. Él, si él, el que no quiere lastimarme y arañarme el corazón por miedo a desgarrarlo por completo. Sensación que voy a esperar toda la vida, hasta que el se decida o se dé cuenta del grado de idiotez mental que lleva encima, mientras tratando de ser tierno, me dan ganas de voltearle la cara. Y volteársela otra vez. No me arrepiento del dolor de pies, ni de la plata mal gastada, porque se malgastó bien por mi garganta seca de su amor incomprensible y desafortunado. Los pelos revueltos suplicaban girar y bailar con la música. Y tan biónica loca me volvió de un tirón. Grité tu nombre en silencio. Y me olvidé de tu cara, esa que odio. Como te odio. Me quedó el resto de aromas de una noche inolvidable, inolvidable como el retumbe de la música, el resto de ese beso, y la súplica en silencio de que el que quiero alguna vez me dé uno así (o mejor). 


de mi yo más confiado

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